Orando con nuestra Madre....

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.
Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.
Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.
Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.
"Dejad que los niños vengan a Mi"


Consientes de estas palabras de Jesús, el grupo juvenil apoyado en el ministerio de teatro, a venido efectuando con éxito todos los segudos domingos de cada mes la Eucristia de los Niños, donde estos ultimos son el centro de la eucaristia, la cual es acompañada con cantos, titeres y muchas sorpresas que han logrado captar la atención de los mas pequeños de la casa, convirtiendose en un instrumento de evangelización para los pequeños laicos del futuro.
APRENDIENDO DE NUESTRA IGLESIA.(Documentos del Concilio Vaticano II)
I PARTE.CONSTITUCIÓN PASTORALGAUDIUM ET SPESSOBRE LA IGLESIA EN EL MUNDO ACTUAL
PROEMIO
Unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal
1. Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia.
Destinatarios de la palabra conciliar
2. Por ello, el Concilio Vaticano II, tras haber profundizado en el misterio de la Iglesia, se dirige ahora no sólo a los hijos de la Iglesia católica y a cuantos invocan a Cristo, sino a todos los hombres, con el deseo de anunciar a todos cómo entiende la presencia y la acción de la Iglesia en el mundo actual.
Tiene pues, ante sí la Iglesia al mundo, esto es, la entera familia humana con el conjunto universal de las realidades entre las que ésta vive; el mundo, teatro de la historia humana, con sus afanes, fracasos y victorias; el mundo, que los cristianos creen fundado y conservado por el amor del Creador, esclavizado bajo la servidumbre del pecado, pero liberado por Cristo, crucificado y resucitado, roto el poder del demonio, para que el mundo se transforme según el propósito divino y llegue a su consumación.
Al servicio del hombre
3. En nuestros días, el género humano, admirado de sus propios descubrimientos y de su propio poder, se formula con frecuencia preguntas angustiosas sobre la evolución presente del mundo, sobre el puesto y la misión del hombre en el universo, sobre el sentido de sus esfuerzos individuales y colectivos, sobre el destino último de las cosas y de la humanidad. El Concilio, testigo y expositor de la fe de todo el Pueblo de Dios congregado por Cristo, no puede dar prueba mayor de solidaridad, respeto y amor a toda la familia humana que la de dialogar con ella acerca de todos estos problemas, aclarárselos a la luz del Evangelio y poner a disposición del género humano el poder salvador que la Iglesia, conducida por el Espíritu Santo, ha recibido de su Fundador. Es la persona del hombre la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que renovar. Es, por consiguiente, el hombre; pero el hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, quien será el objeto central de las explicaciones que van a seguir.
Al proclamar el Concilio la altísima vocación del hombre y la divina semilla que en éste se oculta, ofrece al género humano la sincera colaboración de la Iglesia para lograr la fraternidad universal que responda a esa vocación. No impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testionio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido.
Grupo Juvenil de la Parroquia Graba su primer CD.

Amar es Perdonar...
Este es el nombre del primer cd, grabado por Shema ministerio de música del grupo juvenil de nuestra parroquia, el cual fue bautizado en medio de la fiesta preferida del Señor, La eucaristía.
El cd, nacido de el anhelo del grupo y de Pbro. Esteban Galvis, por difundir el reino de Dios mas allá de los confines de la parroquia, se ha transformado en una bendición especial no solo para el ministerio de musica, si no para todos aquellos que le sirven a Dios, en nuestra parroquia.
Oración de Sanación interior
Oración de Sanación interior
P. Emiliano Tardiff m.s.c.
Sugerimos que esta oración por la curación de nuestra memoria, se haga en un lugar apartado, lejos de toda distracción. Recítese de manera lenta, en voz alta, haciendo propia cada palabra.
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que Jesús es la luz, la verdad y el buen Pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy Padre, quiero presentarme delante de Ti, como tu hijo.
Tú me conoces por mi nombre. Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida. Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia. Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho. Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome. Tú conoces mis limitaciones, mis errores y mi pecado. Conoces los traumas y complejos de mi vida.
Hoy, Padre te pido que por el amor que le tienes a tu Hijo Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre mí, para que el calor de Su Amor sanador, penetre en lo más íntimo de mi corazón. Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sáname aquí y ahora, de mi alma, mi mente, mi memoria y todo mi interior.
Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: ”Paz a vosotros”. Entra en mi corazón y dame tu paz. Lléname de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor. Pasa por mi vida y sana mi corazón.
Sabemos, Señor Jesús que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estoy pidiendo con María, mi Madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino. Cambia mi corazón y dame un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz brotar en mí los frutos de tu presencia. Dame el fruto de tu Espíritu que es amor, paz, alegría. Haz que venga sobre mí el Espíritu de las bienaventuranzas, para que pueda saborear y buscar a Dios cada día, viviendo sin complejos ni traumas junto a los demás, junto a mi familia, junto a mis hermanos.
Te doy gracias Padre, por todo lo que estás haciendo hoy en mi vida, te doy gracias de todo corazón porque Tú sanas, porque Tú me liberas, porque Tú rompes las cadenas y me das la libertad.
Gracias Señor Jesús, porque soy templo de tu Espíritu y este templo no se puede destruir porque es la casa de Dios. Te doy gracias Espíritu Santo por la fe, gracias por el amor que has puesto en mi corazón. ¡Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno! Bendito y alabado seas Señor.